Llegué a la respiración desde la oscuridad. Hace 16 años, no estaba buscando una práctica. Estaba buscando una salida.
Una frustración profunda me llevó a un punto de quiebre — y desde ahí, en lugar de rendirme, elegí transformarme. Lo que comenzó como una búsqueda de autosanación se convirtió en una exploración total del ser: yoga, trail running, bici de montaña, kung fu, tai chi, pilates. No como disciplinas separadas, sino como lenguajes distintos de un mismo cuerpo aprendiendo a habitarse.
Pero mi verdadero laboratorio siempre fue mi práctica diaria: meditación, respiración, estiramiento, fuerza, cardio — integrados, no apilados. Ahí, en el silencio de la constancia, fue donde todo cobró sentido.
Con el tiempo, esa búsqueda personal se convirtió en vocación. Las inmersiones en hielo fueron el catalizador que dio vida a Origen Primitivo, mi proyecto en Chiapa, México: un espacio donde el movimiento consciente, el breathwork, las terapias de calor y frío, y las herramientas de expansión de conciencia se unen con un solo propósito — ayudar a las personas a regular su sistema nervioso, liberar bloqueos emocionales y reconectar con su fuerza más primitiva e interior.
Pero había un eslabón que faltaba. Algo que uniera la ciencia con la experiencia, lo funcional con lo profundo.
Ese eslabón fue el método Oxygen Advantage.